A la hora de seleccionar la ubicación ideal, muchos inversores caen en los extremos: o apuestan por las carísimas capitales mundiales donde la rentabilidad no pasa del 3%, o se van a pequeños pueblos de 1.000 habitantes asumiendo un riesgo demográfico inasumible.
El verdadero "Sweet Spot" del mercado inmobiliario español reside en las localidades secundarias que rondan entre los 40.000 y 50.000 habitantes.
Estos núcleos urbanos (como pueden ser Onda o Puerto Sagunto) cuentan con una demanda de alquiler estable, una potente reindustrialización y una sólida red de servicios que incluye hospitales, supermercados y transporte público de calidad.
Invertir aquí requiere un ticket de compra muy asequible (a menudo por debajo de los 60.000 euros), lo que te permite lograr rentabilidades brutas del 8% o 9% y un flujo de caja muy sano.
Al ser poblaciones con suficiente liquidez de mercado y diversidad de inquilinos (trabajadores, sanitarios, estudiantes), mitigas el riesgo y garantizas que tu activo se revalorice fuertemente. Consulta también cómo predecir subidas de precios con demografía.



