Al diseñar su estrategia, muchos inversores novatos tropiezan con un mito muy perjudicial: creer que crear una Sociedad Limitada (SL) es imprescindible para proteger su patrimonio y ahorrarse dinero en impuestos.
La realidad es que, para la mayoría de los pequeños inversores que se inician en el mercado de comprar para alquilar, hacerlo como persona física es indiscutiblemente más rentable y eficiente a nivel fiscal.
El motivo es que la Agencia Tributaria en España bonifica generosamente a los particulares. Si destinas el piso al alquiler de vivienda habitual a largo plazo, podrás desgravarte casi todos los gastos (comunidad, seguros, mantenimiento, IBI, los intereses de tu hipoteca y el 3% del valor de construcción).
Y aquí viene lo mejor: sobre el beneficio neto resultante, el estado te aplica directamente una deducción adicional del 50% en el IRPF. Esto permite que termines pagando impuestos bajísimos, en torno al 22% final, incluso estando en tramos de salario elevados.
Por el contrario, si operas mediante una SL, no contarás con esa bonificación del 50%, tu dinero quedará "atrapado" en la sociedad, y lo peor de todo: los bancos te ofrecerán condiciones hipotecarias mucho menos atractivas, reduciendo la financiación al 60%, encareciendo los intereses y recortando el plazo de devolución.



