Si deseas participar en el lucrativo mundo de los bienes raíces pero no dispones de decenas de miles de euros para dar la entrada de una hipoteca, el crowdfunding inmobiliario es una innovadora vía de inversión participativa a tener muy en cuenta.
Esta moderna modalidad democratiza radicalmente el sector conectando a promotores que necesitan capital con miles de pequeños ahorradores mediante plataformas online. Así, es posible aportar capital a grandes proyectos de construcción o rehabilitación desde cantidades tan reducidas como 50 o 100 euros.
Entre sus principales ventajas destacan la máxima comodidad de poder invertir desde el sofá de tu casa sin visitas presenciales, la nula barrera de entrada económica, y la facilidad extraordinaria para diversificar tus riesgos destinando pequeñas sumas a decenas de proyectos diferentes en España e incluso Europa.
Sin embargo, los expertos advierten que no está exento de puntos débiles. El mayor y más crítico inconveniente es el riesgo real de impago total o quiebra del promotor inmobiliario, puesto que has depositado tu capital ciegamente en manos de la gestión de terceros.
Además, este formato completamente pasivo te impide aprovechar el verdadero poder multiplicador del sector tradicional: no puedes aplicar el apalancamiento bancario ni utilizar herramientas de pago aplazado para disparar tus retornos.
Si decides iniciarte, es absolutamente vital que dediques tiempo a estudiar los proyectos y te asegures de utilizar únicamente plataformas que estén auditadas y homologadas por la CNMV, para proteger tus fondos de posibles estafas.



